El negocio de la IA: México gana exportaciones y pierde recurso
El auge de la IA impulsa las exportaciones mexicanas, pero el país continúa ensamblando tecnología en lugar de desarrollarla.
Por Sebastián Campos Rivera
La reconfiguración de las cadenas de suministro a nivel global y el crecimiento de la industria tecnológica y de inteligencia artificial (IA) han modificado el perfil exportador de México. Aunque el país continúa como el principal proveedor de vehículos y autopartes de Estados Unidos, los envíos de equipos, componentes y productos tecnológicos destinados a desarrollar y operar sistemas de IA también han cobrado fuerza.
De acuerdo con el Economics Observatory (ECO) de Reino Unido, la participación de México en las importaciones de Estados Unidos registró una cifra récord de 17% a principios de este año, superando 7.2%, correspondiente a China.
Entre las mercancías enviadas al país vecino del norte, ECO puntualizó que las computadoras, los teléfonos y los productos electrónicos han experimentado un crecimiento más pronunciado.
El organismo atribuyó este avance a que alrededor de 88% de los productos ingresan libres de aranceles a dicha nación por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que también ofrece un incentivo para el proceso de relocalización de las cadenas productivas.
En línea con los datos del ECO, el World Development Report 2026, del Banco Mundial, reveló que en lo que va del año México ha enviado aproximadamente 46 mil 900 millones de dólares en este tipo de tecnología y que soóo en mayo pasado se posicionó como el mayor proveedor mensual de estos equipos para Estados Unidos.

A detalle, datos de la Secretaría de Economía muestran que entre los productos más demandados se encuentran los bastidores que alojan tarjetas de procesamiento de IA, utilizados en los centros de datos estadounidenses, principalmente en Arizona y Texas.
Por su parte, analistas de BBVA México destacaron que las exportaciones de maquinaria, dentro de las que se incluyen computadoras y equipos de procesamiento de datos, se han duplicado hasta alcanzar un valor de 200 mil millones de dólares anuales.
Según los expertos del banco, este incremento se debe a que las empresas tecnológicas estadounidenses están destinando más capital a infraestructura para IA y centros de datos, además de las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, lo que deja a México en una posición más competitiva frente a otros países.
México no desarrolla tecnología, sólo la ensambla
A pesar del crecimiento económico que esta industria puede suponer para México, el Banco Mundial alertó que el país no desarrolla tecnología más avanzada, sino que su fortaleza dentro de la cadena de valor gira en torno al ensamble de servidores, equipos informáticos y hardware que termina alimentando los centros de datos.
Esta situación evidencia una de las principales oportunidades y, al mismo tiempo, uno de los retos para México: aprovechar la llegada de inversiones y el crecimiento de la infraestructura tecnológica para desarrollar capacidades propias que permitan generar mayor valor dentro de la cadena productiva.
El rezago también se observa entre las empresas nacionales. El organismo indicó que únicamente uno de cada cinco pequeños negocios en México utiliza activamente herramientas de IA en sus operaciones, lo que muestra que la adopción de estas tecnologías todavía es limitada entre las unidades productivas de menor tamaño.
Para el Banco Mundial, los países en desarrollo no necesariamente necesitan competir con las grandes empresas tecnológicas en la creación de modelos fundacionales o en la construcción de enormes centros de datos para obtener beneficios de esta transformación. Una alternativa consiste en aprovechar las herramientas que ya existen y adaptarlas a las necesidades de cada mercado.

En el caso de México, esto abre espacio para que las empresas tecnológicas desarrollen soluciones dirigidas a problemas concretos de las pequeñas y medianas empresas, desde la administración de inventarios y la atención a clientes hasta la automatización de procesos comerciales.
El Banco Mundial estima que 14.2% de los empleos en las economías de ingresos altos enfrenta algún grado de exposición a la automatización asociada con la IA generativa. En los países de ingresos bajos y medios, entre ellos México, la proporción se reduce a 4.5%
En contraste, el potencial para aumentar la productividad es mayor. El organismo calcula que 16.2% de los empleos en las economías en desarrollo podría registrar mejoras significativas en su productividad mediante una incorporación adecuada de estas herramientas, frente a 18.7% en los países desarrollados.
La otra cara del auge tecnológico
La discusión adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa la infraestructura que hace posible esta expansión tecnológica, pues el crecimiento de los sistemas de IA requiere servidores, centros de datos, electricidad y grandes cantidades de recursos para mantenerlos en funcionamiento.
En entrevista, Ervin Félix López, coordinador de investigación en Oxfam México, explicó que las empresas tecnológicas han encontrado en regiones del Bajío condiciones favorables para ampliar sus operaciones, entre ellas la disponibilidad de suelo, infraestructura y recursos naturales.
El investigador advirtió que el consumo de agua de los centros de datos y otros complejos tecnológicos puede representar una presión para las comunidades donde se instalan.
“Es como si llegaras con un popote gigante y estuvieras jalando el agua (…) Consumen hasta 19 millones de litros al día, lo equivalente a una ciudad de entre 10 y 50 mil habitantes”, dijo.

Asimismo, puntualizó que el problema se extiende más allá del consumo de agua, toda vez que también implica la depreciación de suelo y afecta las condiciones de vida donde se instalan estos proyectos.
“Si estás haciendo extracción de agua, estás dejando a personas no solamente sin sus medios de vida, dejando a personas sin sus tierras porque ya las abarataron y estás dejando a personas afectándolas sin agua para consumo propio.”
A su juicio, la expansión de esta industria puede profundizar las desigualdades relacionadas con el acceso a los recursos naturales, debido a que los impactos recaen con mayor intensidad sobre las poblaciones con menos capacidad para enfrentar la escasez.
“Quienes lo van a sufrir son quienes no tienen una cisterna, quienes ocupan el agua para mantener sus medios de vida o quienes viven en comunidades rurales”, apuntó.
Ante este panorama, el investigador planteó la necesidad de establecer mecanismos de transparencia y evaluaciones ambientales que permitan conocer los efectos de estas instalaciones, especialmente en regiones que ya enfrentan problemas de disponibilidad hídrica y de otros recursos.
De esta manera, México tendrá que aprovechar el impulso que la IA está dando a sus exportaciones y a la inversión tecnológica para desarrollar capacidades propias y capturar una mayor parte del valor de esta industria, sin dejar de atender los efectos que la expansión del sector puede generar sobre el agua, el territorio y las comunidades.




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