Castigar no basta para combatir la violencia de género: Angela Davis
La activista señaló que los sistemas penitenciarios pueden reproducir violencia y desigualdades
Por Sebastián Campos Rivera
La solución a la violencia de género no debe depender únicamente de medidas punitivas aplicadas por el Estado, pues éstas no atienden las razones por las que se origina ni garantizan una mayor seguridad; por el contrario, pueden reproducir desigualdades, planteó la filósofa marxista Angela Davis.
Tras 57 años, la también escritora y activista estadounidense regresó a México para participar en la Feria Internacional del Libro de las y los Universitarios (FILUNI) de la UNAM, donde ofreció la conferencia “Abolicionismo, feminismo, ¡ahora!”

Acompañada por Gina Dent, académica especializada en estudios feministas de la Universidad de California, Davis fue recibida entre aplausos, gritos y consignas por un auditorio que permaneció lleno durante su participación.
En la conferencia, Davis explicó que su propuesta de feminismo abolicionista busca eliminar el sistema penitenciario y policial, al considerar que este es incapaz de atender las condiciones sociales que permiten que distintas expresiones de violencia continúen.
Junto con Dent, planteó la necesidad de buscar otras maneras de enfrentar la violencia de género, basadas en la responsabilidad, la reparación y el cuidado colectivo, en lugar de centrar la respuesta únicamente en las sanciones.
“El feminismo abolicionista sirve para entender cómo podemos liberarnos de las personas ricas, capitalistas, billonarias (…) es una manera revolucionaria de pensar y de hacer activismo. Es una revolución para derrotar el capitalismo y el colonialismo”, agregó.
Asimismo, sentenció que, ante la persistencia del colonialismo y racismo en la actualidad, ambos productos del capitalismo racial, el abolicionismo “nos empuja a usar todos los medios a disposición para entender cómo terminar con ello”.
Por su parte, Dent expuso que “no podemos usar las prisiones para resolver los problemas de género que existen. No podemos ignorar a quienes sufren las violencias. Lo que hacemos es redefinir la seguridad y alejarnos del monopolio que el Estado carcelario ha creado”.
También afirmó que, con dicha corriente teórica, se busca exaltar “buenas prácticas que han sido obliteradas por el racismo, por la segregación de género y por todas las maneras en las que se nos divide y se nos controla”.
Las ponentes también conversaron sobre feminismo negro e interseccional, marxismo, clases sociales y las relaciones entre política, raza y libertad.
Concluyeron que los sistemas penitenciarios contemporáneos se han convertido en una nueva forma de esclavitud, dado que representan un vínculo entre la violencia del Estado y las agresiones de género.




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