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“Digger” fracasa en taquilla y pone en duda el futuro del cine de autor en Hollywood

12 oct
2 min de lectura

Por Mariana Díaz Motte


La película de Alejandro González Iñárritu, protagonizada por Tom Cruise, recaudó apenas 21 millones de dólares en su primer fin de semana y podría generar pérdidas de hasta 250 millones.


El estreno de Digger, la nueva película del director mexicano Alejandro González Iñárritu, se convirtió en uno de los mayores fracasos comerciales de la carrera de Tom Cruise. La producción, que combina sátira y una historia sobre el posible fin de la humanidad, recaudó alrededor de 21 millones de dólares en todo el mundo durante su primer fin de semana.


El presupuesto de producción se calcula entre 160 y 180 millones de dólares, a lo que se suman los gastos de publicidad y promoción. Para recuperar la inversión, la película necesitaba obtener entre 300 y 350 millones de dólares en taquilla mundial.


En la cinta, Cruise interpreta a Digger Rockwell, un magnate petrolero que enfrenta una catástrofe ambiental con posibles consecuencias para la humanidad.


El actor, conocido por protagonizar éxitos comerciales como Top Gun: Maverick y la saga Misión imposible, asumió un papel alejado de sus personajes habituales, con una transformación física considerable.


Tom Cruise en Digger
Tom Cruise en Digger


La película también representa una apuesta importante para González Iñárritu, reconocido por obras como Amores perros, Birdman y El renacido. Sin embargo, la recepción de Digger ha sido desfavorable entre diversos críticos, quienes han cuestionado su narrativa y el uso de la sátira.


Más allá del fracaso económico, el desempeño de la producción abre interrogantes sobre el futuro de las películas originales de gran presupuesto en Hollywood. Este modelo apuesta por historias nuevas dirigidas por cineastas reconocidos, en lugar de depender exclusivamente de secuelas, adaptaciones y franquicias consolidadas.


El caso cobra relevancia por coincidir con el cambio de dirección de Warner Bros. Discovery, estudio que financió la película, tras su adquisición por Skydance. La nueva administración deberá decidir qué tipo de producciones respaldará y cuánto riesgo estará dispuesta a asumir en proyectos que no cuentan con una audiencia garantizada.


Así, Digger no sólo representa un revés para Cruise y González Iñárritu, sino también un desafío para una industria que busca equilibrar la rentabilidad comercial con la libertad creativa. Su fracaso podría influir en las decisiones de los grandes estudios sobre futuras producciones originales de alto costo.

 
 
 

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